
AÑO de 1605
Sale a la luz la obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha y véndese
en casa de Francisco De Robles, de Madrid, librero del Rey nuestro Señor.
Por su especial interés en relación con la Venta del Quijote, reseñamos algunos
párrafos de determinados capítulos de la inmortal obra:
CAPITULO I
Que trata de la condición y ejercicio del famoso Hidalgo D. Quijote de la Mancha
En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo
que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y
galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches,
duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de
añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos
de lo mismo, y los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más
fino. Tenía en su casa un ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no
llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín
como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta
años: era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador
y amigo de la caza.
CAPITULO II
Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso D. Quijote
Hechas, pues, estas prevenciones, no quiso aguardar más tiempo a poner en efecto
su pensamiento, apretándole a ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo
su tardanza, según eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar
sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar y deudas que satisfacer.
Nace en Alcalá de Henares (Madrid) en el año 1547. Fue bautizado el 9 de octubre
en la Iglesia de Santa María La Mayor. Era hijo de Don Rodrigo de Cervantes,
habido en su matrimonio con Doña Leonor Cortinas. En 1571 asistió a la batalla
de Lepanto donde fue herido de arcabuz en el pecho y en la mano izquierda, que
le quedó destrozada. En 1575 fue cautivo en Argel. Soldado y escritor. Preso por
deudas solicitó en vano recompensa de sus gloriosos servicios al Rey Felipe IIl.
Muere el día 23-4-1616 en Madrid en la humilde casa que lleva su nombre, esquina
a la de León v fue enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas de la
calle Cantarranas, hoy Lope de Vega, donde reposan sus restos aunque sin lápida
individual por la incuria y el olvido de sus contemporáneos.
..., se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta
celada, embrazó su adarga, tomó su lanza y por la puerta falsa de un corral
salió al campo con grandísimo contento y alborozo de ver con cuanta facilidad
había dado principio a su buen deseo. Mas apenas se vio en el campo, cuando le
asaltó un pensamiento terrible, y tal, que por poco le hiciera dejar la
comenzada empresa; y fue que le vino a la memoria, que no era armado caballero,
y que, conforme a la ley de caballería, ni podía ni debía tomar armas con ningún
caballero..."
... Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese, de lo
cual se desesperaba, porque quisiera topar luego con quien hacer experiencia del
valor de su fuerte brazo..."
`... la primera aventura que le avino fue la de Puerto Lápice..."
... llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de
aquella suerte armado, y con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en
la venta..."
'... si a aquel punto no saliera el ventero..."
... determinó de hablarle comedidamente, y así le dijo:-Si vuestra merced, señor
caballero, busca posada, amén del lecho (porque en esta venta no hay ninguno),
todo lo demás se hallará en ella en mucha abundancia"
... -Cualquiera yantaría yo-respondió Don Quijote, porque a lo que entiendo me
haría mucho al caso."
... A dicha acertó a ser viernes aquel día, y no había en toda la venta sino
unas raciones de pescado..."
`... Pusiéronle la mesa a la puerta de la venta, por el fresco..."
CAPITULO III
Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo Don Quijote en armarse caballero
... abrevió su venteril y limitada cena, la cual acabada llamó al ventero y
encerrándose con él en la caballeriza, se hincó de rodilla ante él, diciéndole:
-No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra
cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el cual redundará en alabanza
vuestra y en pro del género humano
... El ventero, que, como está dicho, era un poco socarrón, y ya tenia algunos
barruntos de la falta de juicio de su huésped... "
... determinó seguirle el humor y así le dijo que andaba muy acertado en lo que
deseaba y pedía..."
... Prometióle Don Quijote de hacer lo que se le aconsejaba con toda
puntualidad; y así, se dio luego orden como velase las armas en un corral grande
que a un lado de la venta estaba, y recogiéndolas Don Quijote todas, las puso
sobre una pila que junto a un pozo estaba y embrazando su adarga, asió de su
lanza y con gentil continente se comenzó a pasear delante de la pila..."
... y que ya había cumplido con lo que tocaba de velar las armas, que con solas
dos horas de vela se cumplía, cuanto más que el había estado más de cuatro. Todo
se lo creyó Don Quijote y dijo que él estaba allí pronto para obedecerle y que
concluyese con la mayor brevedad que pudiese; porque si fuera otra vez
acometido, y se viese armado caballero, no pensaba dejar persona viva en el
castillo, excepto aquella que él le mandase, a quien, por su respeto dejaría.
Advertido v medroso desto el castellano, trufo luego un libro donde asentaba la
paja v cebada que daba a los arrieros v con un cabo de vela que le traía un
muchacho v las dos va dichas doncellas, se vino donde D. Quijote estaba, al cual
mandó hincar de rodillas; y leyendo en su manual (como que decía alguna devota
oración), en mitad de la leyenda alzó la mano v dióle sobre el cuello un buen
golpe, v tras él, con su misma espada, un gentil espaldarazo, siempre murmurando
entre dientes como que rezaba. Hecho esto mandó a una de aquellas damas que le
ciñese la espada, la cual lo hizo con mucha desenvoltura v discreción, porque no
fue poca para no reventar de risa a cada punto de las ceremonias; pero las
proezas que va había visto del novel caballero les tenía la risa a raya. Al
ceñirle la espada, dijo la buena señora:
-Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero v le de ventura en lides
CAPITULO IV
De lo que sucedió a nuestro caballero cuando salió de la Venta
La del alba sería cuando Don Quijote salió de la Venta, tan contento, tan
gallardo, tan alborozado por verse va armado caballero, que el gozo le reventaba
por las cinchas del caballo. Mas viniéndole a la memoria los consejos de su
huésped, cerca de las prevenciones tan necesarias que había de llevar consigo,
en especial la de los dineros y camisas, determinó volver a su casa v acomodarse
de todo v (le un escudero..."

AÑO de 1966
En un lugar de La Mancha, Puerto Lápice, donde según decía Don Quijote "... no
era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras por ser lugar muy
pasajero...", existía una antigua Venta, parada obligada en otros tiempos de
pintorescos transeúntes: barberos que iban y venían, arrieros, algún que otro
clérigo, soldados que contaban tristes historias de cautiverio y compañías de
cómicos de la legua.
Con motivo de la Ruta Cervantina, volvió a abrirse al viajero esta Venta el día
12 de Mayo de 1966.
No fue circunstancial la apertura en el mes de Mayo, se esperó ese momento en
que La Mancha florece, en el que La Mancha canta las coplillas de los mayos con
letras como ésta:
Aquí, ha muchos años, Con los arrieros Al lado del
pozo
la historia lo cuenta, tuvo gran pelea, lo armó
Caballero
un famoso hidalgo, desfaciendo agravios con gran
ceremonia
llegara a la Venta. a su Dulcinea. el
señor ventero.
Ciñole la espada Calzole la espuela Que viva
la Venta
con gracia señera moza antequerana, que viva el
ventero
moza toledana no menos fermosa viva Don
Quijote
que fermosa era. que la toledana. que ya
es Caballero.
Al rayar el alba, Con fieros gigantes
la historia lo cuenta bravo combatiera
ufano y gozoso y a curar feridas
salió de la Venta. aquí se volviera.
Antes de abrir hubo necesariamente que hacer algunas adaptaciones, por ejemplo,
poner luz eléctrica. Su propietario, vasco de nacimiento y conocedor de la
importancia de la cal y la luz de esta tierra, supo conservar esta arquitectura
antigua y popular, con la sobriedad propia de su temperamento y la ilusión de
dar al viajero una imagen real de las antiguas ventas cervantinas.
Se abrió su bodega, no para elaborar vino como en otros tiempos, pero si para
ofrecer los estupendos caldos de esta tierra llana y cordial. Entre sus grandes
tinajones de barro, con capacidad para cinco mil arrobas de vino, se han
representado escenas de la Comida de Sancho en la Ínsula Barataria,
interpretadas por magníficos actores. Tanto en esta bodega como en el zaguán y
patio de la Venta se han rodado muchas escenas de películas de época y programas
de televisión.
Diversos aposentos se habilitaron para comedores, con chimeneas de leña tan
acogedoras en los fríos meses del invierno, que con sus paredes de cal, techos
de bovedillas y suelo de baldosa encerada, hacen gala de una cuidada limpieza.
Se instaló un alfar, donde con el barro amasado de esta tierra, se hacen jarros,
platos y ollas, pues según decía el alfarero, el barro es golosina, es carne, es
espíritu y da buen sabor a la comida.
En el patio, la tranquilidad, las plantas, el cielo azul o la plateada luna,
hacen de la figura de Don Quijote velando las armas ante el pozo, un lugar de
paz y sosiego difícil de olvidar en ese caminar por el camino real de Andalucía
convirtiendo la Venta del Quijote en "un sitio de paso para quedarse".
La dirección de José Luis Legorburu, ha mantenido la conservación ambiental y ha
desempolvado un recetario gastronómico cervantino que se ofrece en unos folletos
a los visitantes, haciendo de la cocina de la Venta un placer para el buen
yantar con sus Gachas de Matanza, Migas de pastor, Mojete, Salpicón, Duelos y
Quebrantos, olla y otras especialidades, cuidando además de ofrecer los vinos de
las mejores Bodegas de La Mancha, para acompañar a los recios platos de una
cocina regional auténtica.
La Venta, sede de la Cofradía de Caballeros de Don Quijote, ha logrado reunir en
su Libro de oro, las firmas de ilustres visitantes nacionales y extranjeros,
pues desde su inauguración han pasado personalidades de todos los lugares de la
Tierra.

AHORA
Han pasado 40 largos años y vienen a mi memoria muchas cosas, unas lejanas y
otras recientes, alegres unas y tristes otras, pero que todas ellas han
configurado nuestro espíritu de servicio, necesario para fomentar el turismo y
la gastronomía manchega.

Gracias a los medios informativos, Prensa, Radio y Televisión que han reseñado
nuestro interés por la conservación arquitectónica, la gastronomía, en suma, la
figura de humildes venteros.
Gracias, ¡cómo no!, a los muchos colaboradores, directos e indirectos que tanto
nos han ayudado con su consejos, así como a la memoria de los que ya no existen,
pero que dejaron hondas huellas de su paso por esta Venta.
Gracias a las críticas de las Guías Gastronómicas que nos impulsaron a mejorar
nuestro servicio, realizado por hombres y mujeres de esta tierra manchega, que
se esfuerzan día a día en mejorar su atención al cliente; gracias también a
todos ellos.
Gracias a las Agencias de Viajes, a los Guías de turismo y a los Conductores que
realizan una parada en sus itinerarios por La Mancha y Andalucía, para enseñar a
sus clientes este marco cervantino y para que degusten nuestro queso y nuestros
vinos.
Gracias al Ministerio de Turismo, que nos concedió en su día la Placa de Bronce
y años después la Medalla de Plata, ambas al Mérito Turístico.
Gracias a las autoridades de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha por
su ayuda al fomento turístico y a la divulgación de los productos de nuestra
región tan apreciados por su Denominación de origen.
Y gracias, por último, a ustedes, clientes amables y amigos todos, por la
constancia en sus visitas a esta Venta sin las cuales no podríamos cada año
celebrar un nuevo aniversario y mantener vivo el recuerdo a Don Quijote en su
figura velando las armas ante el pozo.
Gracias a todos.
José Luis Legorburu Gutiérrez.
Medalla de Plata al Merito Turístico.
AQUÍ empieza La Mancha, viajero;
aquí de paz la tierra se ilumina.
La Mancha empieza donde el sol termina
y aún sigue en su blancura prisionero.
AQUÍ sí que hay caminos, caminante.
Aquí desde Puerto a Puertollano
cada tierra que ves es una mano
que te invita a seguir hacia adelante.
AQUÍ sí que hay caminos viajero.
Por ellos, lanza en brazo y a la aventura
entre sed de justicia y de locura
salió, con la del alba el caballero.
(Fragmento de poesía de Luis López Anglada)